La ola metafísica
Óscar Ureña García.
El tsunami recae de nuevo en las costas. El intento vuelve a ser fallido. Las olas, la lluvia, todo es un muro que le impide a Treveller salir de su isla desierta. Tengo sueños de conocer, de salir de ésta isla, se dijo Treveller, pero era inútil, siempre que quiere salir la ola regresaba, el tsunami se lo impide. Parece que es el sistema, que Treveller salga va contra el sistema. ¿Qué vas a hacer mi querido Treveller?
Talita está ahí, sabes que te ayuda, pero a la vez ella no está en la isla, ella ha salido, ella puede entrar y salir. El sistema se lo permite, pero a ti no te permiten. Ella es un amor, sabes que te quiere y te apoya, ella conspira contra el sistema porque necesita que salgas, no por ella, sin por ti, pero qué va, es difícil vencer al sistema. El tsunami, la ola, la lluvia. La balsa siempre se te destruye. Tratas de construirla más fuerte, te nutres bien para poder salir, Rayuela, Ensayo sobre la seguera, mucho de Borges, de Cortázar, de Saramago, un poco de Dario, otro poco de Mann, pero nada funciona. Ni la mismísisma Nuestra América de Martí te nutre tanto para salir de la isla, para vencer la ola, para superar esa gigantesca representación del sistema.
Nunca has querido utilizar a Nietzsche, dicen que ayuda mucho a salir, pero no quieres, tenés esa sensación de que te puede hundir más. A pesar de que deseas salir del sistema no quieres dejar la isla para ser un naufrago. Quieres conocer el mundo. Salir, quieres ir a la Argentina, quieres ir a México y si se pudiera del lado de allá, sería magistral poder verte en París, en Barcelona. Pero sueñas estar en Buenos Aíres, quieres beber un vino, quizá un mate y comer un asado. Hablarle a los porteños, conocerlos. Y quién sabe, tal vez quedarse más de un mes, che.
No sabes, pero sueñas con salir de la isla. La ola regresa, es como si atacara hasta tus pensamientos. Qué va, esos sueños se pueden cumplir solo si no te rindes, che. Hay que intentarlo una y otra vez, pero con tus herramientas, no leas lo que no quieres, porque al final esas herramientas que no quieres lo que van hacer es aumentar el peso y te podés ahogar. Nutrite de lo que encuentres placer al leer. Qué calor hace aquí, che. Mejor vámonos a Buenos Aíres, Treveller.
Pero, la ola regresa. ¿Qué vas hacer Treveller? Talita te levanta. Ella siempre tan tierna. Ella necesita que salgas, no por ella si no por ti. Ella quiere que cumplas tus metas. Si no arriesgas, si no das el paso, nunca se hace nada, amor. Te dice. Eso te ayuda, te impulsa, pero la ola. De nuevo revienta su imponente sonido en la playa de la isla y no puedes salir, es más psicológico que físico. Es metafísico, che. Te dice Cortázar.
Tenés 22. Tenés 22. Es el momento para salir de la isla, es el momento. Talita está contigo, pero se va hartar de un viejo de 40 que solo conoció la isla, que nunca visitó Buenos Aíres, que nunca visitó Londres o Madrid. Andate Treveller, salí de ahí. Pero la ola regresa y lo metafísico continua, pero querés salir.
Talita de nuevo interrumpe, ella necesita que salgas, no por ella sino por ti. Sé determinado, Manú. Luchá. Sabés que se va a levantar la ola, pero vale la pena ¿No? Andá, amor. Tomá la barca y sarpá que yo te sigo por la mente.
Tenés miedo Treveller. Tenés miedo. Admirás a Horacio, el pibe tiene 22 y ya anda por París. Él salió, mal, pero salió. Ahí anda, en pocos años conocerá a Lucia, pero va, ya esa historia la sabés. ¿No querés cambiar la tuya? Salí porque si no vas a ser un poeta que trabaja en un circo, tendrás que divertirte solo cuando Talita haga decir boludeses a las viejas del barrio. Andate Manú, salí de la isla, cambiá tu destino.
Jugá rayuela, tirá la piedrita que vas a llegar al cielo, quién sabe cuándo, tal vez en el primer intento solo quedes en la casilla 3 o en la 2, pero por amor al cielo, algún día llegar al cielo. Algún día superarás la ola, algún día saldrás del destino del circo y no conocerás al gato que calcula y si Horacio regresa, porque va regresar buscando a la Maga, vas a estar en tus sueños. No lo vas a envidiar, porque tú tendrás a tu Maga, a tu Talita, siempre hermosa, siempre tierna, siempre cuidándote, orgullosa porque saliste de la isla.
Vamos Manú, salí. Dice Talita. ¿Querés salir de aquí? Te pregunta.
Sí, sí quiero. Le dices angustiado, con miedo a la ola.
Entonces por favor lanzate porque si no nunca vas a ser ni independiente ni vas a salir de aquí. Buscá ese insignificante trabajo que te va a dar ese viaje y busca la experiencia, che. Buscala.
La concha de tu madre, hacé algo Treveller. Te dice Cortázar. No le tengas miedo, es solo metafísico, che.
Agarrás la barca, lees un poco más por si acaso, escribís un poco para leerte y saber que sí, que ese futuro que tenés trazado es prometedor, pero tenés que conocer, tenés que salir de ahí para lograrlo. La ola se levanta, pero quién sabe, tal vez es solo ruido. Recordá, es solo metafísico, che. Dice Cortázar. Manú, salí, ve. Te amo. Dice Talita.
Treveller tomó la barca se lanzó al mar con miedo en los ojos, pero determinación en el alma. Es solo metafísico, che. Lo va lograr, le dice Cortázar a Talita. Eso espero, responde. Manú ya no te ves en el mar.
La ola lo tragó y hay que esperar para saber si salió o no. Hay que esperar para saber cuándo, para darse cuenta si logró salir de la isla o no.
Che, que calor. Sebate un mate, Talita. Hay que esperar que hace Manú. Dice Cortázar.